CÁNDIDO culto
La Mamona

Callado, cuidadoso y seguro de que nadie le veia, acerco el espejo de tal forma que, cuando finalmente alzo su falda (aquel breve instante de desnudez seguido de un subir y bajar tentativo, luego acelerado y, por mas no decir, determinado) tuvo ocasion de confirmar el tatuaje del cual tantos habianle contado. El mismo leia: La Mamona, en negritas, acompañado de un delfin superpuesto. 

Junito le habia dicho a razon del mismo: “Cabron, de que tremenda carta de presentacion”, seguido por una sonrisa.